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18 de mayo de 2021Como todos sabemos, la crisis sanitaria del COVID ha perjudicado considerablemente a la población en todo el territorio y, en consecuencia, ha conllevado a una notoria disminución de la renta de las familias propiciada por un alto por ciento de desempleo. El año pasado, tal hecho, nos dejó un legado en el sector inmobiliario del alquiler de viviendas: una superabundancia de oferta de inmuebles muy por encima de la demanda de los ciudadanos.
Eso se traduce en que el precio del alquiler tendió a bajar paulatinamente a partir del inicio del COVID, con el objetivo de atraer a los “nuevos posibles arrendatarios”. Así es, este término tiene sentido porque los inquilinos también han tenido que adaptarse a las nuevas circunstancias económicas y sociales presentes en era de pandemia.
Debemos diferenciar dos segmentos dentro del alquiler de viviendas: el convencional y no convencional. El primero es aquel común de larga duración y el segundo destinado a cortas estancias, turísticos o análogos.
Innegablemente, el sector no convencional ha sufrido mucho más respecto al común, la nula apreciación de turistas es evidente. Debiendo sobrevivir buscando otras alternativas, como la de volver al alquiler tradicional y derivando al exceso de oferta anteriormente mencionada.
La evolución “negativa” del mercado en Barcelona
Como podemos observar en el siguiente cuadro, en base al 2do trimestre de 2020, el precio del alquiler medio en toda la ciudad de Barcelona empezó a caer. Sin embargo, se trata de una especie de espejismo puesto que en el 3er trimestre de 2020 se aprecia una subida que iguala los precios del 1er trimestre. La “crisis” patente del sector del alquiler y la bajada de precios efectiva, se contempla a partir de 4to trimestre de 2020, fechas en que la pandemia es una objetividad internacional y despliega sus efectos en todos los ámbitos económicos, sociales, culturales y demás aspectos inherentes al ser humano.

En 2021, la tendencia en la ciudad parece que seguirá el mismo patrón del 4to trimestre de 2020, es decir, los precios caerán hasta que la sociedad no encuentre una normalidad similar a la anterior de la crisis sanitaria. Las mejores previsiones apuntan una posible inicio de recuperación a principios de 2022 siendo en esas fechas cuando se calcula que la práctica mayoría de la población esté ya vacunada. Por el momento, el sector aún tiene que sufrir más para encontrar el equilibrio funcional y beneficioso para todas las partes.
Por lo tanto, la predisposición del arrendador es evidente: alquilar la vivienda como sea para intentar superar las circunstancias sobrevenidas, prefiriendo bajar el precio y gozar de inquilinos a mantener una vivienda vacía durante meses perjudicando sus intereses.
¿Ha bajado el precio de alquiler en todo el territorio español?
La respuesta es no. Aunque parezca increíble, hay comunidades en las que el precio del alquiler ha subido, pero todo tiene su explicación. Los precios crecieron en Extremadura (1%), Navarra (0,4%), La Rioja (1,9%), Galicia (1,1%), Castilla y León (0,9%), Castilla-la Mancha (1,5%) y Asturias (1,1%). En cambio, el precio ha caído en Cataluña (-1,6%), Baleares (-2,6%), Comunitat Valenciana (-0,4%), Comunidad de Madrid (-1,2%), Canarias (-0,2%) y Andalucía (-0,6%).
Todo esto se debe al efecto migratorio de las personas que se trasladan de grandes a pequeñas ciudades, más modestas, buscando la tranquilidad no concebida en las grandes urbes y precios asequibles. Como consecuencia, este fenómeno se ha traducido en subidas del precio del alquiler en distintas comunidades autonómicas.



